Sandra Lopez Rodriguez

Estudié Osteopatía en la EOM. Esos estudios finalizaron en 2001. Estudié Osteopatía para poder entender mejor los procesos fisiopatológicos de los pacientes que llegaban a mí. Me sentía estancada y mis tratamientos eran ABC. Con los estudios de osteopatía no solo aprendí la anatomía, sino que integré la anatomía en mi ADN. No solo aprendí Fisiología, sino que la integré en mi ADN. No solo aprendí fisiopatología, sino que…… La osteopatía cambió mi forma de ver los procesos patológicos y sobre todo mi forma de ver la salud. 
Entendí que la vida no es un proceso estático, sino que es un movimiento continuo, es una espiral. 
En el instituto tuve un profesor de matemáticas buenísimo. Pienso mucho en él y le doy las gracias porque me enseñó a pensar. Por unos años le olvidé, pero de repente, un día, meditando sobre mí, mi vida personal y mi vida profesional, me dije: él fue el motor de arranque de esta, mi cabeza. Mi cabeza racional que se activa ante cada paciente.
La osteopatía me hace cuestionarme todo una y otra vez y no asumir que algo cierto es inamovible. Esto es la ciencia. La naturaleza es un proceso, en cambio constante y nosotros tenemos que viajar con ella.
El ser humano (mi trabajo) es naturaleza y como tal está en continuo cambio.
Esto me gusta porque hace que mi trabajo no sea monótono. Cada día, cada paciente, es único, aunque sea el mismo paciente con la misma entidad clínica.
Echo de menos en la osteopatía la conexión con la parte emocional. La emocionalidad es el sistema límbico y su funcionamiento. Es hipotálamo, es hipófisis, es hipocampo,.es anatomía, es fisiología, es química…y siento que hay un cierto tabú hacia este tema. Es un tabú social, es un tabú médico, y lo asumimos como algo que no forma parte de nosotros y nuestro trabajo.
Me encanta la docencia, me encanta enseñar lo que sé y me encanta aprender de los alumnos, de sus dudas razonables. Me gusta el contacto con los alumnos porque ellos a mí me hacen pensar y esto me permite evolucionar. Me gusta plantearles mis propias dudas. Me gusta ponerme en su lugar. No me gusta estar de pie mientras ellos están sentados.
Me apasiona la enseñanza porque me gusta seguir aprendiendo y mantiene activa mi cabeza. Me incita a seguir aprendiendo y lo más importante, a desaprender. Aprender también es desaprender.
Enseñando me he dado cuenta que la mayoría de los alumnos tienen una carencia, autoconocimiento de su propio cuerpo y sus posibilidades. Conciencia corporal. Es difícil abordar la conciencia corporal de un paciente si no tienes integrada la tuya propia. Siempre dije que haría un seminario 0 de conciencia corporal. Despertarse a uno mismo para poder conectar corporalmente con los pacientes.
Y esta soy yo, cuerpo, mente y alma. Persona, terapeuta y docente.